LO QUE
NO TENDRÍA ....., LO QUE NO HARÍA .....
1) Nunca
cruzaría dos razas.
Nunca podría hacerlo, es tirar el trabajo de cientos de años y faltarle
el respeto a los que crearon las mismas. Toda raza tiene su standard y
características propias, si cruzamos dos razas no tendríamos nada, o sea
sería una parte de una y parte de la otra, según los genes dominantes,
más las razas distintas que se utilizaron en el pasado para crear cada
una de ellas y aparecerán genes dominantes o recesivos de sus ancestros,
por ejemplo si cruzamos un pointer con un bretón (esto escuché que
muchas personas lo han hecho) y nos gusta la muestra del pointer, ésta
desaparecerá y si pensamos que el bretón va a salir con el pelo del
pointer, puede ser todo lo contrario y esto no lo arreglaremos mas,
degeneraríamos todas las razas que crucemos y llegaríamos al final con
un perro sin pedigree, sin características de ninguna raza, es decir un
bastardo.
2)
No tendría un perro con defectos graves.
Porque estos se transmiten, son defectos genéticos, si hacemos una cría,
estos defectos se transmitirían a los hijos o a los nietos. Nos
afectaría a nosotros y a las personas que confían en esa línea de
sangre. También estaríamos traicionando a gente apasionada e ilusionada
con tener un buen perro. A estos ejemplares no hay que hacerle crías y
quedemos bien con nuestra conciencia.
3)
Adiestrarlo solamente dándole velocidad.
No podemos adiestrar a un ejemplar que solamente disfrute de correr,
tenemos que comenzar despertándole el instinto de la caza, o sea que
tenga contacto con la pluma (perdiz), de ésta forma despertará su
interés por la misma y paulatinamente irá equilibrando el cerebro con el
sentido del olfato, de esta forma estará preparado como para comenzar a
cazar con seguridad, donde empezaremos a soltarlo y hacerle hacer los
zigzag hasta tener amplios lacets hacia los laterales, realizando de
ésta manera un recorrido en el campo con muy buena toma de terreno, sin
dejar ninguna parte útil.
4)
Al perro no hay que cazarle de más.
A todo ejemplar típico que comienza a cazar con todas las
características de la raza, con muy buena muestra, con guiadas decididas
a cabeza alta, si le cazamos mucho en cada jornada, nos encontraremos
con un ejemplar totalmente efectivo pero que irá perdiendo toda su
tipicidad y recurrirá a cualquier cosa para levantar la perdiz y sin
darnos cuenta tendremos un ejemplar muy cazador que irá perdiendo sus
características de raza, o sea su standard.
5)
Cazarle de menos.
Cuando uno le caza poco a un ejemplar, a éste se le hace difícil
resolver los problemas que se le van presentando con la perdiz que
camina, que gira que se queda echada, todo esto es falta de practica por
el poco contacto que tiene con la pieza, o sea que un ejemplar con muy
poca perdiz, saldrá solamente a simular la caza y no en busca de ella.
6)
Tener un perro que sea bueno, pero que esté viejo.
Esto si es que tenemos ejemplares nuevos, porque sin darnos cuenta vamos
a ir sacando a los más jóvenes y dejando al perro grande en casa y
diremos a nuestros amigos o compañeros que lo queremos mucho, pero no
nos damos cuenta que ese perro está sufriendo cada vez que hacemos
salidas al campo, porque percibe todos los preparativos que ha vivido
durante muchos años, pero finalmente el que se queda en casa es él.
7)
No inscribir los nacimientos de los cachorros en su
tiempo y forma.
Porque no hacerlo es un engaño a la ilusión, toda persona y me incluyo,
quiere tener toda la documentación perfecta, su nacimiento en fecha. Si
uno adquiere un cachorro de tres meses, que realmente sea de tres meses
y tener el certificado de origen, o sea el pedigree, que es toda su
generalogía, sus padres, abuelos, etc.
8)
No tener una corriente de sangre definida.
Durante toda mi trayectoria como cinófilo y cazador, he tenido los
ejemplares que realmente me han hecho feliz y me han dado grandes
satisfacciones, porque que interesante es cambiar de perro y que todos
sean parecidos en la forma de correr, de mostrar la pieza, de aportar,
de fácil adiestramiento y que entren dentro de la lógica del fenotipo
(esto es sus formas) y el genotipo (esto es su sangre, realmente su
standard).
9)
No tendría un ejemplar con egnogatismo.
Esto es gravísimo, ya que el maxilar superior es mas largo que el
maxilar inferior. Criar perros con este defecto, sería atrasar la raza,
con esto retrocederíamos de tal forma, que tendríamos que comenzar de
nuevo con nuevas corrientes de sangre.
10)
No tendría un pointer que no tenga cabeza convergente.
La misma tiene que ser con ejes faciales convergentes, stop acentuado,
no exagerado, con los ojos puestos de frente mirando hacia la punta de
la trufa, con caña nasal larga. Digo esto porque todo ejemplar que
pierde sus formas del tipo de la raza, pierde sus características.
11)
No tendría un ejemplar despigmentado.
Ni en la trufa (nariz) ni en el borde de sus ojos o párpados, como
tampoco en las almohadillas de sus pies, esto es muy grave, tal es su
gravedad que muchos grandes cinófilos han escrito muchas líneas de
tinta, diciendo ¡ cuidado !, cuando hay gran despigmentación puede haber
sangre extraña.
12)
Con anteriores derechos.
Porque teniendo un ejemplar así, me encontraría con un mal galope,
golpeando su cabeza en cada salto de su traslación, le daría fatiga,
repercutiría en sus riñones y esto es muy difícil de corregir, llevaría
dos o tres crías para poder lograr darle una buena angulación, o sea una
excelente espalda, éste construido de esta manera, haría un
desplazamiento correcto, fácil movimiento y llevaría en su galope la
cabeza en línea dorsal.
13)
Un perro muy ladrador.
Aunque sea bueno, porque esto es realmente una tara muy difícil de
solucionar, puedo decir que es casi imposible, afectaría en el canil a
los demás ejemplares, los alteraría y alguna llegaría a adquirir por
contagio este defecto. Cuando viajamos a una cacería o competencia, al
ir ladrando en forma persistente, no solo alteraría a los otros
ejemplares, sino que a nosotros mismos. Lo ideal es sacarlo del grupo
para que vuelva todo a su lógica normalidad.
14)
Un perro que apriete la
pieza.
Esto es un defecto grave y transmisible, aparte de romper la pieza, nos
hará pasar una jornada de caza alterados y molestos.
15)
Un perro muy peleador.
Esto es parecido al perro ladrador, nos tiene siempre preocupados y con
temor de que lastime a otro ejemplar del grupo de caza, ya sea viajando,
comiendo o en nuestro canil. Tendría también a otros ejemplares
temerosos, sumisos, a los que les quitaría la alegría de cazar.
16)
Un ejemplar demasiado sumiso.
Con un carácter así, nos llevaría mas tiempo del necesario para
adiestrarlo, porque siempre estará con temor, no aceptará la voz de
mando, la enseñanza se hará lenta y tendríamos que tratarlo con
muchísimo cuidado, para no malograrlo y terminaría ocupando el tiempo de
dos o más ejemplares.
17)
Nunca elegiría un cachorro con raquitismo.
Sería un ejemplar que se criaría débil, con deformaciones de huesos, no
lograría llegar a la altura que exige el standard, buscaría otro
cachorro sano, alegre, dinámico, vivaz, etc.
18)
No tendría un ejemplar que
no aporte la pieza. Trabajaría hasta lograr que la traiga.
Nunca tuve ese problema porque siempre me preocupé y trabajé para que
esto no suceda, siempre hay que motivarlo, achicarle la distancia
después del disparo en la caída de la presa, porque imagino lo que debe
sufrir un cazador cuando tiene un perro que no trae la pieza y la pierde
en el campo. Muchas veces la culpa no es del perro, sino de su conductor
(ver en mi página sobre adiestramiento y aporte).
19) No
entrenaría en el mismo campo. Porque el ejemplar se adaptaría a ese
mismo terreno y se acostumbraría de tal manera que cuando uno cambia de
campo, algunos ejemplares van a encontrar la diferencia, por eso es
aconsejable entrenar en distintos terrenos.