Cuando yo
nací, mi padre ya criaba perros Pointers, según una selección propia que
fue tradición en nosotros, como también en nuestra zona, claro, se
trataba de perros sin pedigree entre los que figuraron los famosos
“nariz partida”, muy buscados en ésa época por los cazadores, que
consideraban ese evidente defecto físico como una virtud. Apenas pude
caminar en el campo, acompañé a mi padre en sus salidas de caza, era una
época de abundancia en piezas, los perros eran máquinas de levantar
perdices, no se tenía en cuenta estilo, velocidad ni tipicidad.
Siempre
recuerdo los Pointers que se destacaron en mi niñez, que por lo general
se llamaban Durbin, Duque, Crisol, en ésa época se acostumbraba a
repetir los nombres, luego aprendí que en cinofilia las crías llevan el
nombre por abecedario de la A a la Z.
Cuando fui
por primera vez a una prueba organizada por el Pointer Club Argentino,
nació en mí una nueva pasión, es decir de cazador puro y simple, me
convertí en cinófilo. Descubrí que el cazador se acuerda generalmente de
su perro en el momento de iniciarse cada temporada, que es corta,
solamente de tres meses. El cinófilo no, espera el 1° de Mayo con el
perro ya entrenado y preparado, y así obtendrá un 100% de rendimiento de
su perro. Al terminar la temporada el pointerman continúa manteniendo en
estado al perro hasta la llegada de los grandes calores, en que le
otorga dos meses de descanso, no tanto para evitarle fatigas, sino
desgaste mental, porque puede ocurrir que comience a cometer errores,
luego del descanso reanudará su entrenamiento con todas sus fuerzas y
pasión.
Hablando de
pruebas de campo como cinófilo, éstas infunden un veneno que después es
imposible dejar, es cuando no basta un solo perro, cuando uno se da
cuenta que parte de la magia de una cacería reside en poder gozar a
pleno la acción de esas verdaderas maravillas naturales, que son los
perros Pointers.
¿Qué se
siente detrás de un pointer al ver su trabajo típico y estilista?
Se siente
el haber conciliado la búsqueda con la velocidad y el ritmo sostenido en
su exploración en busca de la perdiz, encontré en el pointer al perro de
la gran ansiedad y devorador de terreno a galope spinto, con muestra
fulminea, producida ésta por el ímpetu de su pasión elevada, demostrando
gran nariz ante la pieza tomada a la distancia justa, para llevarlo a la
presencia de la misma, como si se tratara de un verdadero milagro, de
perfecto equilibrio, todo lo hace por su admirable construcción atlética
y gran corazón, como para dejar todo en el campo. Esto lo convierte al
Pointer en el perro distinto que sorprende a todos los cazadores y
cinófilos del mundo, siempre elogiándolo por hacerlos vivir cada
instante con sus muestras estilistas y espectaculares. ¡ Que más se
puede pedir de ésta generosa raza!
GRUPO
SELECTO:
El sentirse
parte de unos pocos que muchos toman como ejemplo, ser representante de
la raza, esto es doble responsabilidad por uno mismo y por los que creen
en nosotros.
Hay nuevos
cinófilos y cazadores que presencian las primeras pruebas, que al ver el
trabajo realizado por los conductores que presentan a sus ejemplares,
algunos ya consagrados campeones, otros en carrera para lograrlo, quedan
sorprendidos al ver ejemplares al máximo de su trabajo, representando a
la raza pointer, esto obliga a los que presentan a tener a sus pupilos
bien entrenados.
En mi caso
me dio grandes satisfacciones y grandes amigos, todo por los perros,
porque siempre ambicioné tener otro ejemplar mas para lograr el mejor y
estar dentro de los primeros. Hay veces que no se gana, pero teniendo al
grande, al típico pointer que realiza el espectáculo, uno ya se siente
ganador por representar a la raza.
Digo amigos
que me ha dado la raza, porque realmente los tengo dentro y fuera del
país, como por ejemplo cuando se realizaban pruebas en Chaco, Córdoba,
Santa Fe, Entre Ríos, Tucumán, como también dentro de la provincia de
Buenos Aires, el caso de Junín, 25 de Mayo, Zárate, Gral. Rodríguez, Mar
del Plata, Las Armas, Balcarce, Canning, Cañuelas, alrededores de La
Plata como Pipina, Magdalena, etc. Fuera del país Brasil, Uruguay,
Chile, etc.
Mi ambición
no tenía limites, primero quise tener un pointer con pedigree, después
ganar una competencia, después tener un campeón, ganar una Sudamericana
y por último presenciar la Copa Europa que es lo máximo en cinofilia,
tal es así que sobre ésta no hay nada más. No solo pude lograr
presenciarla, sino que competí con mi ejemplar Mak en Italia, Francia y
Alemania. Como apasionado de la raza sentí que lo había logrado casi
todo.
HISTORIA DE ALGUNOS
DE MIS EJEMPLARES
Ancora de
Luz:
A los cinco meses y medio gané la competencia reservada, ya se mostraba
como un ejemplar de gran futuro, cuando tenía un año y medio ganó una
prueba libre. Magnelli Ferrari que para mí fue uno de los cinófilos
irremplazables dentro del Pointer Club, cuando la vio definir vino hacia
mí y me preguntó que sangre tenía, porque le interesaba para una futura
cría.
Din
de Valantayn:
¡Que perro! tenía el equilibrio justo de velocidad y cerebro. ¡Que
Nariz! Pocas veces se equivocaba, realizaba su trabajo perfecto, tal es
así que una vez se escribió lo siguiente: Din, el campeón que hace fácil
lo difícil para los ojos inexpertos.
Mak
de Valantayn:
(Hijo de Din) El gran estilista, jamás pude serenarlo en la muestra
porque vibraba frente a la pieza. Fue el pointer con el que competí en
Europa.
Lince de
Jel:
Todo cerebro, gran andar, le faltaba un poco de pimienta en el galope,
pero en los días difíciles él figuraba dentro de los primeros.
Celin
de la Victoria:
(Hijo de Lince) Igual al padre pero con otro ritmo, murió en un viaje de
vuelta de una competencia en Chaco.
Hada de
Daniels:
Me la dieron por demasiada pasión, no podían pararla, me costó mucho
trabajo, pero logré dominarla. La presenté en Uruguay y ganó la
Sudamericana individual.
Crif
de la Siciliana:
(Hijo de Din) Gran velocidad y cuarteos muy amplios, excelente andar,
ganador de varias competencias.
Froy
de la Siciliana:
(Hermano de Crif) ¡Qué pasión! Ganó pruebas, llegó a correr con rosetas
entre sus dedos y no sentía dolor, su pasión era mas fuerte.
Huri
del Cerro:
(Hijo de Uro del Sella) Gran estilista, ganó varias pruebas, con él
llegué a hacer exhibiciones en Santa Fe y en Brasil, ésta pedida por los
jueces después de finalizar la Copa Sudamericana. Después de verlo en
acción, Siul Strata, Elio Alvarez y Romani, me lo pidieron para hacer
una cría con la condición que se dividieran todos los cachorros entre
los conductores mas avezados.
Boy del
Vincio:
(Importado) Todo cerebro y acción, ganó muchas pruebas, también una
Internacional con 98 puntos. Después definí otra Internacional en Buenos
Aires con Romani, la cual gané. ¡Qué final!
Islo
de Fran:
Gran ejemplar, se destacaba por su definición. Me lo dio Francisco
Soarez, un día Jueves, el Sábado salí segundo en una prueba libre y al
mes, segundo en una Interclub.
Barny
de Mar del Plata:
(Nieto de Din) Todo un estilista, llamaba la atención por su
desplazamiento. Excelente andar.
Dino
de la Victoria:
(Hijo de Ufa y Boy del Vincio) Excelente andar, muy buena toma de
terreno, de fácil manejo, ganó muchas pruebas, además una Sudamericana
en Uruguay.
Dolin
de la Victoria:
(Hermano de Dino) Igual a su hermano, fácil para manejarlo, pero muy
efectivo. Ganó una Interclub y varias competencias más.
Uro
del Sella:
¡Qué ejemplar! Ganador de muchas competencias, padre de Huri.
Mar de Mar
del Plata:
(Hijo de Din) Lo adiestré yo porque el dueño era amigo mío y yo se lo
había dado. Figuró en pruebas de campo como también gané una exposición
en Mar del Plata, era muy completo, tenía excelente andar y gran pasión.
Hizo una gran carrera.
First
de la Victoria:
(Hijo de Mar) Gran pointer, excelente andar y muestra, como también
excelente porte. Gran pasión, muy bien construido, salió campeón de
belleza y obtuvo numerosos primeros puestos de trabajo.
Jhon
de Mar del Plata:
(Hijo de Din) Todo lo hacía bien, cuarteo, toma de terreno, obediente,
obtuvo primeros puestos en exposiciones. Un día llegó una persona de
Córdoba, lo probó y se lo vendí. No alcancé a presentarlo en pruebas de
campo.
Kintin
D´Andrea:
Ejemplar muy típico, excelente andar y definición, gran nariz. Se lo
vendí a un joven que lo presentó dos fines de semana obteniendo primer y
tercer puesto.
Bell
de Caseros:
Era de un amigo mío, campeona de belleza. No podía obtener su diploma
porque le faltaba un muy bueno en pruebas de trabajo. Me pidió si se la
podía presentar, trabajé 2 meses y la presenté en una Sudamericana en 25
de Mayo. Salió segunda con muy bueno y así obtuvo su diploma.
Tuve otros
ejemplares como ser:
Donal
de Jel Orli del Cerro (Hijo
de Boy)
Keto
de Vieytes Mani de Fran (Hijo de
Athos)
Sporting
Selec Mati (Hijo de Huri) Atila del Sudeste (Hijo de Rudi)
Ñaco de Mar
del Plata Mirco D´Andrea (Hijo de Kintin)
Rudi
de la Marciolla (Importado) Nino D´Andrea (Hijo de Kintin)
Ufa
del Sella Lido del Litoral
(Hijo de Lince)
Vento
de Mar del Plata (Hijo de Huri) Gigo de la Victoria (Hijo de Mar)
Además de
los antes mencionados, pasaron por mis manos aproximadamente
45
ejemplares más que no llegaron a conformar mis exigencias.