EL
JUEZ
El
juez de pruebas sintetiza en pocas palabras todo lo ocurrido durante la
prueba que juzga, haciendo mención de todos los ejemplares en
clasificación, como también de algún ejemplar que quedó fuera de
concurso pero que lo impresionó con su excelente trabajo.
El
juzgamiento de las pruebas es el medio para indicar y seleccionar al
ejemplar mas dotado con las condiciones naturales de su raza y de ésta
forma llegar a tener a los grandes reproductores y vientres para
mantener y elevar el nivel de la raza que se juzga.
Para
un juez, todas las razas son iguales por sentimiento cinófilo, pero cada
una con su estándar y características distintas.
El
gran juez, es aquel que se emociona profundamente frente a un trabajo
magnífico, merecedor de una calificación de CAC o CACIT, sea cual fuere
la raza que está juzgando.
Para
el juez, en cada prueba, todo comienza de nuevo, no deberá tomar en
cuenta los sentimientos personales sobre algunos ejemplares ni tampoco
sus buenas o malas acciones anteriores, tiene que tener siempre
tranquilidad de conciencia, deberá ser sereno e imparcial y estar
concentrado durante el desarrollo de la competencia.
Especialmente tiene que tener un conocimiento preciso sobre los
reglamentos de las pruebas con sus correspondientes categorías, pero lo
importante es saber interpretar los mismos. Por ejemplo si se llama a un
juez para juzgar, no se le dice como hacerlo, sino que clase de
categoría es. Hay veces que se preguntan: ¿Cuál es la distancia de
extensión de búsqueda de cada prueba? Esto es algo que está fuera de
discusión, para el juez la distancia de cada categoría debe estar en su
mente, porque esa es la interpretación de los reglamentos.
Un
juez que discute algo sobre las reglamentaciones, es porque no las ha
interpretado. Finalizada la competencia, el juez debe dar un detalle de
los ejemplares clasificados cuidando de no elevar demasiado sus
comentarios, éstos tienen que ser justos y precisos. El juez debe ser
sintético y claro, nunca cambiante, modesto, pero firme en sus
apreciaciones. Los conductores deben tener la tranquilidad de que quién
los juzga, no se sienta protagonista, porque el protagonista es el
perro.
EDUARDO DI FONZO