EL
ANDAR: Toda una manera de cazar, particular de cada raza es
lógicamente su estándar, nunca se puede parecer en sus características a
otra raza. El estilo, como decía Giacomo Grizziotti, es una cosa más
sutil que escapa a través de las tramas de la reglamentaciones, igual
que un polvillo impalpable que cubre la parte superior de las alas de
las mariposas, el estilo es algo así como la música, que si no se
escucha no hay definición que la haga comprender.
LA
BUSQUEDA: Su meta es la búsqueda de la perdiz. Debe ser: metódica,
inteligente, apasionada, ambiciosa y sostenida.
Metódica:
Para no dejar ninguna parte del terreno inexplorado tiene que ser con
lacets amplios y con la toma del terreno en su medida justa, para no
dejar ninguna parte del campo útil.
Inteligente:
Porque el entrenamiento no debe mecanizar, debe dar al máximo sobre el
terreno toda su iniciativa personal. Nunca un ejemplar debe disfrutar
solamente de correr, eso es peligroso y lo hace poco efectivo.
Apasionada:
Porque la función de un perro de caza no es solamente correr, sino
cazar, es decir salir al campo en búsqueda de la perdiz, analizando
todas las emanaciones en su carrera.
Sostenida:
Porque físicamente no debe bajar su ritmo, debe ser siempre capaz de un
esfuerzo prolongado con un andar vivaz.
LA
MUESTRA: La muestra debe ser precisa, firme, sobre la cual no se
puede equivocar. El estado cataléptico de la muestra es sobre todo, un
reflejo de todo lo que la compone, inconsciencia e instantánea
contractura en toda su musculatura. El perro debe realizarla siempre
erguido y con el esternón lo mas separado del suelo, deberá mostrar con
decisión la presencia de la perdiz, mantenerla firme y sostenida hasta
la llegada de su conductor, quién será en definitiva el que le ordenará
avanzar y por ende hacer volar la pieza. El ejemplar que estando en
muestra sin el conductor a su lado se ponga en movimiento, será
penalizado por advertir y forzar. La cola tiene que estar bien rígida,
nunca en movimiento porque demuestra inseguridad y es un defecto grave
LA
GUIADA: Como tiene que hacerla antes de levantar la pieza, debe ser
siempre con prudencia y únicamente a la orden de su conductor. La guiada
no debe ser larga, tiene que ser enérgica, decidida y concluyente. El
ejemplar puede guiar a comando, filata o a remesones (Golpes de
espalda).
BLOQUEO: Debe realizarlo con el estilo de la raza, con decisión,
demostrando con ello su potencia olfativa, por la seguridad con que
capta la emanación de una perdiz en movimiento, concluyendo con una
muestra fulmínea, eso se llama comúnmente aplaste de perdiz.
EL
PUNTO: Es sobre el punto donde el ejemplar muestra sus condiciones
naturales, su manera de llegar a la perdiz, sus reacciones que en ésta
parte deben ser con autoridad y decisión, nunca con vacilaciones, no
detallar y tomar justo la distancia ante la pieza. Esto quiere decir que
debe tener un olfato suficiente para seleccionar y mostrar a la
distancia justa.