EL EQUIPO DE CAZADORES
Cuán
difícil es formar un equipo de caza entre amigos, compañeros o
simplemente conocidos, todo comienza bien, pero lamentablemente la
mayoría de las veces termina con un problema y hasta llega a
desintegrarse y lo peor es que se pierden amistades.
Al
comienzo de la temporada y a medida que hacemos cientos de kilómetros
todo es ansiedad, bromas y armonía dentro del grupo, prácticamente es un
confesionario, se habla de trabajo, de familia, diversiones, anécdotas,
un casi todo de lo que se compone la vida, ese camino largo que
recorremos los fines de semana en épocas de caza, logra una unión y
compañerismo donde todo se comparte, desde un café, mate o comidas,
hasta el gusto por el campo y la pasión por los perros.
Pero
no es todo tan simple, después de las primeras temporadas o salidas al
campo, desgraciadamente en la mayoría de los casos comienzan los
problemas o roces entre el equipo, por ejemplo: quién pone el vehículo,
como se trata al mismo, hay quienes nunca aportan su vehículo para
alguna o ninguna de las salidas, porque en cada salida tiene que haber
orden, disciplina y respeto hacia el otro, también el problema
climático, algunos del equipo cerca del horario de salida se excusan de
no poder ir, no tomando en cuenta a los otros integrantes. Uno de los
principales problemas es el carácter de cada uno de los integrantes, hay
personas que con facilidad se alegran en demasía, como también ante
cualquier inconveniente su carácter se torna malhumorado, esos altibajos
crean disconformidades dentro del resto del equipo. Si se llevan todos
ejemplares de una misma raza hace mejor la convivencia, porque no hay
comparaciones y todos disfrutan de las mismas acciones de esos perros,
en cambio si se llevaran ejemplares de distintas razas, la cacería sería
distinta, porque hay personas que están siempre comparando dichas razas,
haciendo valer los momentos de acciones de su ejemplar, molestando al
compañero de equipo.
Ansiedad por cazar: Hay personas que toman la cacería como una
competencia, le quieren ganar al otro, no disfrutan realmente si su saco
tiene menos perdices que el de su compañero y no se dan cuenta que este
no está compitiendo, sino cazando y disfrutando de cazar con su perro en
cada acción y con cada pieza.
Está
el que es audaz, este roza lo irresponsable, es el que baja del vehículo
y tira en un camino transitado, el que salta un alambrado y entra a un
campo sin permiso, el que viaja con la escopeta armada, el que tira,
aunque distante, sin tomar en cuenta en qué dirección está su compañero
de caza, ésta acción es considerada peligrosa y está el que no lo hace,
es respetuoso y cuidadoso, prudente, tomando en cuenta a su compañero,
es el que trata de mantener el equipo unido.
Cuando vamos a un campo o estancia donde previamente uno del equipo
tiene permiso, ya sea por amistad o conocimiento con sus dueños de
muchos años, al llevar a sus compañeros a ese lugar, con el tiempo por
el buen trato que las personas de campo dispensan a todos por igual,
algunos creen que ellos tienen derechos por la amistad adquirida con el
dueño del campo, a ir solos o en compañía de nuevos amigos cazadores,
con el riesgo de encontrarse todos juntos con el amigo que los presentó
la primera vez en dicho campo, sintiéndose defraudado en la amistad
brindada, rompiendo una vez más el código del cazador.
Hay
quienes les gusta cazar todo el día, parando solo un momento a mediodía
para disfrutar de una ligera comida y continuar cazando hasta el
atardecer, otros prefieren caminar poco, comer bien incluyendo bebidas
de todo tipo, porque están desinhibidos y consideran que esa jornada de
cacería la tienen que disfrutar como un día distinto al resto de la
semana.
Lo
ideal es ir de cacería no más de tres personas, siempre hay que tomar en
cuenta que hay dos de los tres que tienen mas afinidad y se llevan más
de acuerdo, por eso hay que tener tacto, aceptar opiniones, adaptarse al
momento maravilloso de la cacería disfrutando cada instante del día que
la naturaleza nos brinda en todo su esplendor.
Muchas veces ocurre que alguno de los integrantes del equipo trabajan
con perros desordenados por no tomar bien el viento, que es salir con
viento de frente que favorezca al ejemplar en su trabajo, cuando se
llega al fondo del campo volver con medio viento para aprovechar bien el
terreno, respetando a sus compañeros y así no causar malestar dentro del
grupo.
Otro
tema de diferencias personales en el grupo son los días de mucho frío,
con vientos fuertes hay a quienes no los afecta por su pasión y
continúan cazando, en cambio otros prefieren quedarse a resguardo dentro
del vehículo.
Por
cualquiera de estos motivos se desintegran equipos de cazadores que han
sido grandes amigos o conocidos de la zona, de los clubes, que han
compartido gustos sobre razas de perros de caza, por eso es aconsejable
que cada cazador cuando comienza a salir al campo con amigos, tiene que
ceder cuando hay un cambio de opiniones, porque es muy difícil volver a
formar un equipo nuevo donde combinen los gustos personales, la pasión
por el campo, por los perros, el compañerismo, la sensatez y sobre todo
la amistad